A menudo tienen la misma estructura masiva y ese aspecto musculoso: difícil distinguirlos a primera vista. Sin embargo, el American Bully y el American Staffordshire Terrier (Amstaff) son dos razas bien distintas. En este artículo, repasamos su historia, su morfología, su temperamento, sus necesidades de actividad, sus predisposiciones de salud y los criterios a tener en cuenta para elegir uno u otro según tu estilo de vida.
1. Orígenes e historia
1.1 Las raíces comunes
Ambas razas provienen de la misma línea de molosos de combate introducida en América en el siglo XIX. Criadores cruzaron los terriers británicos (Bull and Terrier) con diversas razas de bulldogs para obtener perros a la vez robustos, valientes y afectuosos.
1.2 Nacimiento del Amstaff
El American Staffordshire Terrier fue estandarizado desde los años 1930 por el American Kennel Club (AKC). Entonces era un perro de trabajo polivalente: guardián, cazador de ratas, perro de granja y compañero fiel. El estándar insiste en un aspecto ágil y atlético, capaz de desplazarse con facilidad.
1.3 Creación del American Bully
El American Bully apareció en los años 1980–1990, resultado de cruces específicos entre Amstaff, American Pit Bull Terrier y otros bulldogs para acentuar la musculatura y el tamaño. Los criadores buscaron obtener una cabeza más ancha, un pecho más desarrollado y un aspecto “blocky”, al tiempo que reforzaban el carácter sociable.
2. Morfología y apariencia
| Característica | American Bully | American Staffordshire Terrier |
|---|---|---|
| Tamaño | 38–45 cm (según la variedad) | 45–48 cm |
| Peso | 15–45 kg (culturas pocket a XL) | 25–35 kg |
| Silhouette | Tronco ancho, compacto, patas cortas | Apariencia atlética, más esbelta |
| Cabeza | Muy ancha, stop marcado | Moderadamente ancha, hocico un poco más largo |
| Pelaje | Numerosos colores, lisos o manchados | Colores variados pero más sobrios |
3. Temperamento y comportamiento
Si buscas un compañero afectuoso, ambas razas responderán presente. Sin embargo, atención a las diferencias:
- Amstaff: más vivo, enérgico y a veces terco. Le encanta jugar, correr y le gusta ser estimulado mentalmente.
- American Bully: generalmente más tranquilo, más “tranquilo”. Le da mucha importancia a la presencia humana y soporta mal la soledad.
En cuanto a la sociabilidad, ambos perros pueden convivir con otros animales si se organiza una socialización temprana. Sin embargo, el American Bully suele ser más tolerante con los niños y más “cool” en ambientes familiares.
4. Necesidades de ejercicio y actividades
4.1 Ejercicio diario
El Amstaff requiere aproximadamente de 1 a 1 hora y media de actividad física cada día. Paseos dinámicos, jogging, agility o juegos de lanzamiento son ideales para canalizar su energía.
4.2 Actividades para el American Bully
Para el American Bully, generalmente son suficientes entre 45 minutos y 1 hora de ejercicio. Disfruta tanto de paseos tranquilos como de sesiones cortas de juego en el jardín.
4.3 Estimulación mental
Tanto para uno como para el otro, las actividades de obediencia, los puzzles alimenticios o los juegos de escondite son maravillosos para evitar el aburrimiento y los comportamientos destructivos.
5. Salud y longevidad
- Esperanza de vida: similar para ambas razas, entre 10 y 14 años.
- Predisposiciones:
- Luxaciones de cadera (displasia)
- Malformaciones cardíacas (estenosis subaórtica)
- Problemas dermatológicos (atopia)
- Pocket Bully: cuidado con los ejemplares demasiado pequeños, a menudo propensos a la obesidad y a problemas articulares.
Un seguimiento regular en osteopatía o fisioterapia puede ayudar a preservar la movilidad de estos perros musculosos.
6. Mantenimiento y aseo
Su pelo corto es muy fácil de mantener:
- Cepillado semanal para eliminar los pelos muertos.
- Baños ocasionales (cada 2–3 meses) con un champú suave.
- Revisión regular de orejas y dientes.
Su piel gruesa puede necesitar una crema hidratante específica si se vuelve seca o irritada.
7. Legislación y vida en familia
En Francia, ni el American Bully ni el Amstaff figuran en la lista de perros peligrosos (categoría 1 o 2) del Código rural. Sin embargo, algunos ayuntamientos o comunidades de propietarios pueden restringir su acogida. Recuerde:
- Declarar a su perro en el ayuntamiento si es necesario.
- Contratar un seguro de responsabilidad civil específico.
- Respetar las normas de tenencia (bozal, correa) en transportes o lugares públicos.
8. ¿Cómo elegir?
Para orientar mejor su elección, hágase estas preguntas:
- ¿Tiene un ritmo de vida muy activo o más bien tranquilo? El Amstaff corresponderá al primer perfil, el American Bully al segundo.
- ¿Cuál es su entorno? Un estudio urbano limita el tamaño. Opte entonces por un Bully de tipo standard o un Amstaff joven y bien socializado.
- ¿Está dispuesto a invertir en osteopatía o fisioterapia? Ambas razas pueden sufrir displasia o artrosis.
« Cada perro merece que se tome el tiempo para comprender su personalidad antes de hacerlo entrar en su hogar. »
9. Preguntas frecuentes
- ¿Ambas razas son adecuadas para niños?
- Sí, pero bajo supervisión. El American Bully suele ser más paciente, el Amstaff más juguetón.
- ¿Pueden quedarse solos todo el día?
- Mejor evitarlo; un máximo de 4 horas de ausencia para limitar la ansiedad por separación.
- ¿Qué presupuesto mensual prever?
- Teniendo en cuenta la comida (pienso premium), gastos veterinarios y actividades, alrededor de 80–120 € al mes.
- ¿Pueden vivir en apartamento?
- Sí, si se compensan con salidas frecuentes. El espacio interior no es suficiente para un perro de esta envergadura.
Con esta comparación en mano, ahora puede decidir con pleno conocimiento de causa y ofrecer a su futuro compañero un entorno adaptado a sus necesidades. 🐾
En conclusión, Amstaff y American Bully comparten un legado común y un carácter afectuoso, pero difieren en el plano morfológico y en el nivel de energía. Elija el perfil que mejor se adapte a su día a día y, sobre todo, bríndeles toda la atención necesaria para que se desarrollen plenamente.







